
El año 2025 volvió a evidenciar una de las crisis más graves que enfrenta Colombia: el asesinato sistemático de líderes y lideresas sociales.
De acuerdo con datos del Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz (Indepaz), entre enero y octubre de 2025 fueron asesinados 155 líderes sociales y defensores de derechos humanos, lo que representa un incremento del 9 % frente al mismo periodo de 2024. En promedio, cada dos días un líder fue asesinado en Colombia.
Estas muertes no solo constituyen una tragedia humana irreparable, sino que representan un grave retroceso para la democracia, la participación ciudadana y la vida comunitaria. De las 155 personas asesinadas, 131 eran hombres y 26 mujeres, una diferencia que revela una violencia diferenciada contra las lideresas sociales, atravesada no solo por su rol en los territorios, sino también por su condición de género.
“A las lideresas las atacan no solo por lo que representan frente al territorio, sino por lo que representan frente al poder patriarcal. Muchas reciben amenazas sexualizadas, acoso y violencia contra sus familias. Es una violencia con mensaje”, señala el fiscal delegado de Derechos Humanos en el Cauca, Albeiro Napoleón, en diálogo con Rutas del Conflicto.
Las víctimas eran personas comprometidas con procesos comunitarios, ambientales, campesinos, étnicos, juveniles y de defensa de derechos fundamentales. En muchos casos, su liderazgo surgía en contextos históricamente aislados.
Organizaciones de derechos humanos como INDEPAZ y la Defensoría del Pueblo han advertido de manera reiterada sobre el riesgo permanente que enfrentan quienes ejercen liderazgo social, así como sobre las fallas estructurales en los esquemas de prevención, protección y judicialización de estos crímenes.
Desde el Partido Alianza Verde reiteramos que el asesinato de líderes y lideresas sociales no puede seguir siendo normalizado. Cada muerte representa una voz silenciada, un proceso comunitario interrumpido y una comunidad que queda en mayor vulnerabilidad.
Hoy honramos la memoria de quienes fueron asesinados en 2025 y reafirmamos nuestro compromiso con la vida, la dignidad humana y la construcción de un país donde liderar no sea una sentencia de muerte.

